sábado, 11 de febrero de 2017



Las hierbas aromáticas, al igual que los condimentos y las especias, también se utilizan en la cocina para realzar y refinar el sabor, el aroma y darle colorido a nuestros platos.
Existen muchísimos tipos diferentes de plantas aromáticas frescas y también secas o deshidratadas, sin embargo, usualmente en la cocina utilizamos unas 8 a 10 de ellas, que son las que les vamos a recomendar en nuestra publicación.
Actualmente, tenemos la comodidad de encontrar hierbas aromáticas frescas en muchos mercados y supermercados, lo que se nos hace mucho más fácil a la hora de tenerlas y poder disfrutar de sus bondades.
No requieres de mucho espacio en tu cocina, ni de grandes cuidados para tenerlas, ya que con un lugar cerca de una ventana y un poquito de amor será suficiente para mantenerlas y cosecharlas.
Pero, ¿cuáles son las hierbas aromáticas que deberíamos cultivar en casa para utilizarlas en nuestras recetas?
A nuestro juicio con tener unas 8 a 10 plantitas es suficiente para el uso diario, y las que no se utilizan mucho, las podemos tener secas o deshidratadas:
1.-   Albahaca: Existen una diversidad infinita de tipos de albahaca, casi todas con aromas de lima y limón con notas de canela, regaliz y anís. Unas son de hojas pequeñas, otras de hojas más grandes, las hemos encontrado hasta con hojas de color vino tinto con un sabor tan contundente y especial, que uno no cree que exista tanto elogio para el paladar. Es la protagonista principal de la salsa pesto y la compañera perfecta para una salsa de tomate hecha en casa. Dentro de una ensalada capresse es estupenda.
La albahaca es una hierba sumamente delicada y tierna, por lo que aconsejamos utilizarla siempre al final de la cocción o antes de servir. De ésta manera no perderá su color y su aroma característico.

 2.-   Cebollín, Cebollino y Ciboulette: Es una versión perfecta, tierna y delicada de la cebolla y es una de las hierbas aromáticas perennes que se utiliza mucho en la cocina. Sus hojas de forma cilíndrica le aportan sabor y aroma a muchas cremas, salsas, sopas, recetas con huevos, ensaladas, yogures, dips, queso crema y pescados. Sus flores engalanan cualquier plato.
Recomendamos cortar esta hierba con tijera y utilizarla cruda y antes de servir, ya que de esta manera no pierde su color, su textura y su aroma. Si la vas a cocinar es perfecta en omelettes, sopas, cremas y en salsas blancas para pescados y carnes blancas.

3.-  Cilantro, culantro europeo, perejil chino o coriandro fresco: Es la hierba aromática, junto con el perejil, más utilizada en el mundo. Se caracteriza por tener un sabor fuerte y penetrante. Sus hojas pequeñas de color verde intenso son utilizadas para condimentar caldos y sopas, y muy frecuentemente se utiliza en la preparación de salsas, pescados y aves. Esta presente en muchos platos de la cocina latinoamericana y es una hierba muy apreciada que no falta en las cocinas de América Latina, Asia, China, Tailandia, India y Vietnam.
Se suelen utilizar todas las partes de la planta, los tallos para sopas y caldos, y las hojas para salsas y para decorar platos.
Si vas a utilizar el cilantro en su estado fresco recomendamos añadirlo antes de servir para poder disfrutar de todo su aroma y sabor. Si lo vas a cocinar, añádelo casi al final de la cocción para poder disfrutar de toda su esencia.
Si lo compras en ramillete o manojo consérvalo cubierto en papel de cocina, dentro de un envase hermético y en la nevera, procurando consumirlo en unos 2 a 3 días, ya que se marchita muy rápidamente. Recomendamos no congelarlo porque pierde completamente su aroma.

4.-  Eneldo: Es una hierba aromática que se emplea en la cocina desde hace miles de años. También es conocido como: abezón doméstico, anega, aneldo, anella, anetaverón, aneto, avezón doméstico, eneldo viscoso, hinojo hediondo, neeneldo.
Es una hierba muy perfumada con notas de anís y limón con un toque dulce y ligeramente amargo. Es de tallo erecto, frágil y muy fino con hojas bastante ramificadas y delicadas de color verde turquesa. Su atractiva flor es de color amarillo que asemejan sombrillas encima de ese follaje espeso.
Se utiliza en infusiones o tisanas para favorecer la digestión y la eliminación de gases del cuerpo.
Es una hierba muy versátil que combina con muchas otras hierbas frescas. Se emplea en la cocina europea en guisos de pescados y mariscos. También se utiliza para sazonar encurtidos y conservas.
Recomendamos utilizar el eneldo justo antes de terminar la cocción, sin embargo, para que no pierda su aroma y su sabor, es preferible usarlo crudo y lo más fresco posible.
Si lo compras en manojos o ramilletes recomendamos lavarlo, secarlo bien con papel de cocina, cortarlo y guardarlo herméticamente en una bolsa plástica en el congelador. Te durará hasta un año en perfectas condiciones y su aroma no tendrá mucha alteración. Ahora, si lo guardas en la nevera, cúbrelo con papel de cocina, lo guardas en un envase hermético y te durará hasta 8 días.

5.-  Hierbabuena y Menta: Estas dos hierbas aromáticas son muy parecidas en su esencia, solo que la forma de sus hojas son distintas. Es una hierba muy fácil de tener y cultivar, ya que se reproduce y se propaga muy fácil y rápidamente en suelos húmedos, fértiles y poco soleados. Es perfecta para tenerla en maceta en la cocina.
Su aroma y sabor vivificante y refrescante tiene un sinfín de usos en la gastronomía siendo ingrediente importante en licores, helados, refrescos, salsas, consomés, caldos y sopas.
Se utiliza mucho en forma de infusiones o tisanas para favorecer las funciones digestivas, para aliviar el catarro, la bronquitis y la laringitis, además de poseer un efecto antiinflamatorio. Servida caliente o fría con una buena rodaja de limón refresca y reconforta mucho.
En la gastronomía esta agradable hierba armoniza muy bien con otras especias como el jengibre, el cardamomo, el comino y el clavo de especias o clavo de olor, e igualmente combina fantásticamente con las hojas frescas de otras plantas aromáticas como la albahaca, el eneldo, el cilantro y el perejil.
Es apreciada para aderezar y aromatizar salsas y sopas, en verduras y hortalizas como la berenjena, el calabacín y el pepino, en carnes de caza y de cordero, en pescados y mariscos, en legumbres como las alubias o frijoles blancos, dándole un toque de frescura a los platos. También en ensaladas, chocolates, frutas como el mango y en helados, alcanza su punto máximo de sabor y aroma.

6.-  Orégano y Mejorana: Estas dos hierbas aromáticas son muy similares, ya que tienen casi el mismo aroma y son muy parecidas, solo que la mejorana tiene un sabor menos intenso que el orégano y sus hojas son más suaves.
Ambas plantas aromáticas se pueden tener tanto en el jardín, como en maceta, y resultan muy útiles por sus cualidades tanto en la cocina, como por favorecer a nuestro organismo.
Son hierbas que necesitan sol directo y no exigen mucha agua, lo que las hace muy recomendables a la hora de cultivarlas.
Al igual que el romero y el tomillo, estas hierbas son perfectas para secarlas empleando el método más tradicional, natural y sencillo que es atar ramilletes por el tallo y colgarlos boca abajo en un lugar seco y aireado. En pocas semanas las hojas se secarán, las podrás triturar y guardar en un envase hermético con los demás condimentos y especias. De esa manera, podrás disfrutar de estas hierbas durante todo el año.
Sobre todo el orégano es muy famoso en la cocina italiana, ya que es el condimento tradicional para preparar salsas de tomate, pastas y pizzas. Igualmente, se utiliza en caldos, en licores digestivos, para aromatizar aceites, para hacer chorizos, en el osso bucco italiano y en el chili con carne.

7.-  Perejil: Esta hierba es una de las más utilizadas en la gastronomía, ya que sintoniza fantásticamente con todo tipo de platos. Como protagonista en salsas como el mojo verde, en el guacamole mexicano, en la guasacaca venezolana, el chimichurri argentino, en ensaladas como el tabulé, el pico de gallo, o añadiéndolo a la preparación de un sabroso caldo de pollo o carne de res es una maravilla. Para aliñar una mantequilla, un yogurt o simplemente para decorar un plato es perfecto.
También lo puedes preparar en infusión, ya que tiene las propiedades de ayudar a una buena digestión. Esta hierba tiene la ventaja de que la puedes guardar congelada y ésta no perderá sus propiedades. Solo debes lavarla bien, secarla con papel de cocina para eliminar el exceso de agua, cortarla a tu gusto y congelarla en bolsas de congelación. No olvides colocar en la bolsa una etiqueta con el nombre del alimento que estás congelando y la fecha.

8.-  Romero: Este arbusto aromático de hojas perennes es muy utilizado en la gastronomía, sobre todo en la mediterránea, y se emplea en la cocina, en la preparación de asados, guisos, sofritos, sopas y salsas a los que le da un aroma muy particular potenciando los sabores y los aromas, sobre todo en el caso de carnes.
Los usos del romero son múltiples, ya que no solo se utiliza en la gastronomía, sino que también se utiliza como planta medicinal, ya que posee numerosas propiedades estimulantes para la sanación y para la digestión.
Combina perfectamente con el tomillo y la salvia en platos con aromas y sabores robustos, y se debe incluir en la receta preferiblemente en la mitad de la cocción para poder disfrutar de todo su aroma, su sabor y sus beneficios.
Esta hierba es perfecta para elaborar y aromatizar aceites e infusiones. Igualmente no pierde sus propiedades si la lavas, la cortas y la guardas en una bolsa para alimentos en el congelador. Así mismo, se puede secar empleando el método más tradicional, natural y sencillo que es atar ramilletes por el tallo y colgarlos boca abajo en un lugar seco y aireado. En pocas semanas las hojas se secarán, las podrás triturar y guardar en un envase hermético con los demás condimentos y especias. De esa manera, podrás disfrutar de esta hierba durante todo el año.

9.-   Salvia: La salvia es una de esas hierbas aromáticas que son perfectas para tenerlas en la cocina.
Es una planta muy aromática y curativa y está representada en casi 900 especies en numerosas regiones del mundo. Su nombre proviene de la palabra latina “salvare” que significa “curar, calmar o aliviar”. Por lo general, sus hojas verde-grisáceas y aterciopeladas se utilizan para sazonar carnes de cerdo, de cordero y de aves, para aderezar algunos tipos de quesos y embutidos, para darle el sabor aromatizante al platillo tradicional de la gastronomía romana de la Saltimbocca, en la mantequilla para pastas y ñoquis y sus flores de color rosa suave, se utilizan para dar fragancia a mermeladas y conservas, y para decorar platos tanto dulces como salados.

10.-  Tomillo: Esta hierba aromática es muy popular en la cocina mediterránea y es un arbusto que crece con mucha facilidad sin exigir demasiados cuidados. La puedes cultivar en el jardín y también en maceta preferiblemente bajo los rayos del sol y en suelos con poca humedad.
Existen muchas especies de esta planta, sin embargo, la más conocida es el tomillo vulgar (Thymus vulgaris). Es un arbusto perenne, de follaje espeso, con hojas muy pequeñas, leñoso y muy aromático.
El tomillo se utiliza en muchísimos platos para condimentar y aromatizar sopas, guisos, carnes, verduras y quesos. Desde vegetales al horno o papas asadas, hasta rissotos, carne de ternera, de cerdo, de conejo, pavo y pollo. Igualmente, se utiliza para infusiones y se le atribuyen numerosas propiedades medicinales.

Al igual que el romero, esta hierba se puede secar empleando el método más tradicional, natural y sencillo que es atar ramilletes por el tallo y colgarlos boca abajo en un lugar seco y aireado. En pocas semanas las hojas se secarán, las podrás triturar y guardar en un envase hermético con los demás condimentos y especias. De esa manera, podrás disfrutar de esta hierba durante todo el año.
Cuando utilices hierbas aromáticas frescas:

Es importante lavarlas, secarlas y cortarlas siempre brevemente antes de su utilización.

Las hierbas robustas como el romero o el tomillo se introducen finalizando la cocción, mientras que las hierbas delicadas como el cilantro, el perejil, la albahaca o el eneldo deben ser agregadas poco antes de servir.

Las hierbas fuertes y regias como el romero, el tomillo y el laurel pegan de forma especial con asados de carne de cerdo, de res o de pollo. El romero es un acompañante clásico para el cordero. El tomillo y la salvia son perfectos para el pollo y la carne de cerdo. Estas hierbas fuertes y potentes deben añadirse siempre al principio de la cocción.

Las hierbas más delicadas y tiernas como el perejil, la albahaca, el estragón o el cilantro van muy bien con el pescado y se aconseja que se utilicen siempre al final de la cocción o antes de servir. De ésta manera no perderán su color y su aroma característico.



El fruto del cocotero llamado también nuez de palma, es en el Caribe protagonista de dulces postres, bebidas, y platos diversos. En la cocina asiática y Tailandesa se utiliza con marcada frecuencia en platos salados. En Venezuela son famosas las cocadas, los besitos de coco, las conservas, se toma el agua de coco friíta y directamente del fruto. Del coco se extrae la leche de coco, liquido dulce y viscoso, con alto contenido de agua y grasa, utilizado en preparaciones como el famoso postre llamado Bienmesabe. Este postre es altamente reconocido en Venezuela desde tiempos coloniales, es un bizcocho bañado en licor y leche de coco, salpicado con coco rallado, leche condensada y coronado con un dulce suspiro. Para ustedes proporciono la receta del Bienmesabe de mi abuela paterna, conocedora de un amplio recetario de dulcería venezolana.

DIFICULTAD: Media
TIEMPO: 90 minutos
PORCIONES: Para 18 personas


INGREDIENTES:

Bizcochuelo:

·     7 huevos
·     250gr de harina todo uso
·     300gr. de azúcar granulada
·     1 cdta de polvo de hornear o leudante (tipo Royal)
·     Esencia de vainilla

Crema:
·     3 cocos grandes o 2 tazas de leche de coco
·     3 tazas de agua caliente
·     18 yemas de huevo
·     Una pizca de sal
·     3 ½ tazas de azúcar
·     ½ vaso de jerez dulce

Merengue:
·     3 claras de huevos
·     ½ taza de azúcar
·     Canela al gusto

PREPARACION:

Enmantequille y enharine un molde rectangular y coloque luego papel manteca o papel grasa en la base.

Caliente el homo a 350”C (Horno precalentado por 15 minutos antes de hornear el bizcocho)

Bizcochuelo:

Batir (a mano o con batidora de mano) la claras a punto nieve.
Agregarle el azúcar en forma de lluvia. seguir batiendo hasta que se diluya totalmente.

Luego proceder a agregarle las yemas y la esencia de vainilla.

Aparte cemir la harina con el polvo de hornear o leudante incorporando a la mezcla anterior de a pocos, con una cuchara de madera o paleta, En forma envolvente, no batir, es ideal tamizar la harina Para ello mezcle la harina con el  polvo de hornear o leudante y coloque todo en un colador o rejilla de metal o plástico de hoyos pequeños sobre el molde en el cual están las claras con los huevos y vainilla ya listos. Mueva o golpee levemente el colador para que la harina caiga en lluvia sobre esta mezcla y vaya mezclando suavemente en forma envolvente con paleta o cuchara de madera, sin resolver o batir, solo mezclar envolviendo.

Verter toda la mezcla en el molde previamente enmantequillado, enharinado y con el papel parafinado.

Hornear a fuego lento por 20 minutos, sacar del horno cuando esté listo. Dejar enfriar aún en el molde, desmoldar cuando haya enfriado.

Crema:

Parta los cocos, sáqueles la pulpa, póngala en una licuadora y añada 2 tazas de agua caliente, triture bien y exprima la mezcla a través de un paño bien limpio para extraer la leche de coco.

Recuerde: si no tiene cocos puede sustituir por leche de coco enlatada usando la misma medida 2 tazas.

Añada a la leche de coco (natural o de lata) las yemas de huevo y sal.

Aparte ponga en una olla el azúcar con una taza de agua cocine a fuego fuerte sin revolver, formando un almíbar a punto de hilo.

Apague el fuego y añada la mezcla de leche de coco y huevos. bata enérgicamente hasta formar la crema coloque en el fuego nuevamente lentamente, revolviendo hasta que rompa el hervor Retire y deje enfriar un poco

Armado

Corte el bizcochuelo en rebanadas finas y dispóngalos en una bandeja rocíe con el jerez dulce, coloque una capa de crema luego otra de bizcochuelo y Jerez, así hasta terminar con una capa de crema.

Merengue

Por último prepare el merengue batiendo las claras de huevo a punto de nieve y agregándole el azúcar.
Coloque el merengue sobre la crema del bienmesabe haciendo ligeros picos esparza canela al gusto SI lo desea puede agregar un chorrito de leche condesada (al gusto)


A disfrutarloooo!!!!


Los alfajores son unas galletitas aromatizadas, de sabor muy suave que se deshacen en la boca y que se rellenan con arequipe o con una mermelada, forman parte de la dulcería criolla y su preparación a pesar de ser sencilla requiere paciencia y muchísimo amor, primero se hornean las galletitas dejando que impregnen el hogar con su perfume y una vez listas se untan con la delicia deseada tal como arequipe, mermelada de guayaba, de mora o de la que desee y por último se maquillan espolvoreándolos con nevazúcar o pintándoles el borde con la delicia que escoja y pasándolos en forma de rueda por coco rallado. Son verdaderamente ricos, así que el esmero en su preparación bien vale los resultados.

DIFICULTAD: Fácil
TIEMPO: 60 minutos
PORCIONES: Para 12 personas



Ingredientes
·       1 taza de nevazúcar (azúcar glass)
·       2 ½ tazas de maicena
·       1 ½ taza de harina de trigo
·       3 cdtas de polvo de hornear
·       1 taza de manteca vegetal
·       3 yemas de huevo
·       2 cdas de vainilla, brandy o ron
·       1 cdta de cáscara de limón rallada
·       Para rellenar, arequipe o mermelada al gusto


Preparación
Tamizar la harina, el almidón de maíz maizena, el bicarbonato y el polvo de hornear. Reservar

En un bol batir (si es con batidora mejor) la manteca blanda, tipo pomada no derretida, con el azúcar. Es importante este paso para lograr un buen cremado.

Agregar las yemas de a una, mezclando bien cada vez, luego agregar el coñac, la esencia y la ralladura de limón, mezclar bien, terminar de incorporar batiendo

Incorporar poco a poco los secos tamizados mientras unimos con nuestras manos todo sobre la mesada formando un arenado húmedo no amasando. Este es otro paso importante para lograr que se unan todos los ingredientes y que quede una masa que luego de deshaga en la boca. una vez que logramos que el arenado esté totalmente húmedo y no quedar rastros de harina terminar de unir sin amasar. llevar a la heladera por 15 minutos.

Estirar la masa sobre la mesa enharinada y dejarla de 1/2 cm. de espesor y cortar círculos de unos 4 cm. de diámetro aproximadamente.

Colocarlos en placas enmantecadas y enharinadas. cocinar en horno medio pre-calentado a 180ºc durante unos 10 a 12 minutos depende del horno. es importante que no doren, solo en la base.

Retirar de la placa con mucho cuidado ayudándote con una espátula. yo le doy antes un pequeño golpe en la basa a la placa sobre la mesada para despegarlos.

Dejar enfriar antes de armarlos

Formar los alfajores uniendo dos tapitas con dulce de leche, presionar apenas, pintar los bordes con dulce de leche (con ayuda de un cuchillito) y luego hacerlos rodar por coco rallado. no dejes de mostrarme con una foto como quedaron tus alfajorcitos !!!




Los golfeados son unos pancitos enrollados en forma de caracol, que sin duda, se han convertido en uno de los dulces mas apreciados por los venezolanos. Se encuentran en cualquier panadería del país, pero los más famosos y realmente deliciosos, suaves, esponjosos y llenos de “melao” y queso, se encuentran en cualquier parte de Venezuela forman parte de nuestra identidad como venezolanos

Los Golfeados están rellenos de papelón rallado y queso, aromatizados con anís en especie, se enrollan en forma de caracola y se hornean. Acompañados de un trocito de queso ‘e mano son una delicia inolvidable.

En este artículo dejo la receta para preparar unos golfeados deliciosos que servidos al desayuno o media tarde como merienda le regalaran a su paladar el dulce sabor de Venezuela.

DIFICULTAD: Fácil
TIEMPO: 120 minutos
PORCIONES: Para 10 personas


 

Ingredientes
·       20 grs. de levadura fresca
·       1/4 Lt. de leche tibia
·       1 cdta. de sal
·       ½ taza de azúcar
·       350 grs. de harina
·       2 huevos
·       50 grs. de mantequilla derretida
·       Relleno
·       50 grs. de mantequilla
·       300 grs. de Papelón rallado
·       250 grs. de Queso blanco suave rallado
·       Anís al gusto
·       Papelón derretido en agua al gusto

Preparación
Coloque en un recipiente la levadura, sal y azúcar, añada la leche tibia y la mantequilla y deje reposar por unos 20 minutos

Agregue poco a poco la harina, mezcle formando una masa.
 Agregue los huevos, amase en una superficie lisa hasta que la masa esté muy suave dejar reposar la masa por unos 45 minutos.

Con un rodillo extiéndala hasta quedar fina, enharine la superficie para que no se pegue.

Luego unte la masa con mantequilla y esparza el papelón y el queso rallado, añada anís en especie y proceda a enrollar horizontalmente formando un rollo, apriételo y corte círculos de 4 cm aproximadamente.

Colóquelos en una bandeja enmantequillada y déjelos levar por espacio de una hora en un lugar cálido y preferiblemente oscuro, lleve la horno a 350º hasta que doren, retire y báñelos con el papelón derretido.

TRUCO


Antes de colocarlos en el horno agrega un poco de agua entre los golfeados para que no se peguen y queden con una mejor humedad.



En Venezuela muchos lo llamamos “mousse de parchita”, aunque más bien lo que hemos preparado es un “cheseecake de parchita” porque lleva queso fresco o queso crema en sus ingredientes.
Esta delicia es uno de los postres más populares y queridos en Venezuela y aunque no tiene sus raíces en nuestro país, fueron algunos cocineros franceses los que se encargaron de adaptar el famoso mousse de chocolate a los gustos y sabores tropicales, preparándolo con frutas caribeñas como la guanábana o la parchita. Esta última también se conoce como chinola, granadilla, maracuyá o maracujá, parcha o fruta de la pasión.
DIFICULTAD: Media
TIEMPO: 120 minutos
PORCIONES: Para 10 personas



INGREDIENTES PARA LA BASE:

·       30 galletas tipo María
·       125 gr. de mantequilla derretida
·       papel antiadherente para hornos
·       1 aro o 1 molde desmontable para tortas de 22 cm. de diámetro

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

·       500 gr. de queso Quark tipo alemán (queso fresco) o queso crema tipo Philadelphia, preferiblemente bajo en grasas
·       250 ml. de pulpa de parchita (chinola, granadilla, maracuyá o maracujá, parcha, fruta de la pasión)
·       150 gr. de azúcar
·       6 láminas de gelatina sin sabor o 2 cucharadas soperas de gelatina en polvo (utiliza la gelatina sin sabor que tengas a mano y revisa las instrucciones del paquete. Debes utilizar la cantidad necesaria para gelificar aprox. 750 ml.) (Ten presente que un sobre de gelatina en polvo sin sabor de la marca Royal tiene 10 gramos y está pensado para que gelifique 500 ml. de líquido)
·       200 ml. de nata líquida para montar

INGREDIENTES PARA LA CUBIERTA:

·       2 láminas de gelatina sin sabor o 1 cucharadita de gelatina en polvo (Depende de la gelatina que vas a usar. Preferiblemente verifica las instrucciones del paquete)
·       125 ml. de pulpa de parchita (chinola, granadilla, maracuyá o maracujá, parcha, fruta de la pasión)
·       2 cucharadas de azúcar

Tabla de calorías

PREPARACIÓN DE LA BASE:

Con la ayuda de una picatodo o una licuadora, tritura las galletas.
Una opción muy buena es: Meter las galletas en una bolsa plástica para alimentos, cerrarla bien y pasarle un rodillo por encima hasta que veas que las galletas están hechas migas.
Derrite la mantequilla en el microondas.
Coloca las galletas desmigajadas en un recipiente y mezclas bien con la mantequilla derretida.
Ahora, vamos a utilizar el molde al revés, es decir, con lo de arriba para abajo. De esta manera será más fácil desmoldar el cheesecake.
Coloca el molde en el centro de un pedazo de papel antiadherente para hornos. Cuida de que el pedazo de papel sea unos 4-5 cm. más grande que el molde.
Comienza a torcer y a curvar el papel alrededor del molde. Trata de hacerlo bien apretado y ajustado. Cuando llegues al final, deja un pedacito un poquito más largo y lo pegas con cinta adhesiva. Aquí te dejamos nuestro video para que veas como lo hacemos.
Vierte dentro del molde la mezcla de galletas y con la ayuda de la base de un vaso, aplastas de manera que cubras uniformemente todo el fondo. En este caso no necesitaremos cubrir las paredes del molde. Reserva aparte.
PREPARACIÓN DEL RELLENO:

En un recipiente, remoja las láminas de gelatina en agua fría hasta que esponjen y ablanden.
En una ollita calienta la pulpa de parchita. No dejes que hierva. Aparta de la hornilla y pasas el líquido por un colador para extraer todas las semillas y devuelves el líquido a la ollita. Agrega el azúcar al jugo o zumo caliente y esperas a que se disuelva.
Exprime la gelatina, la añades, revuelves y esperas a que se diluya completamente. Recuerda que es importante que la gelatina no hierva. Reserva y espera a que se enfríe un poco.
En otro recipiente y con la ayuda de una batidora eléctrica, monta la nata líquida.
En otro recipiente, remueve con un batidor de mano, el queso Quark tipo alemán (queso fresco) o el queso crema tipo Philadelphia hasta que esté libre de grumos.
Agrega parte de la mezcla de queso a la gelatina para temperar la mezcla. Esto es importante, ya que si se agrega la gelatina caliente a la mezcla, ésta se endurece de inmediato y la masa no quedará homogénea. Añade el resto de la mezcla del queso y mezcla bien cuidando que todo quede bien integrado.
Con la ayuda de una espátula, agrega en varias tandas la nata montada y mezcla con movimientos envolventes. Debe quedar una masa homogénea y brillante.
Vierte la mezcla en el molde encima de la base de galletas y esparce bien. Dale unos golpecitos contra la encimera de la cocina para que no te queden burbujas de aire en la masa.
Lleva la torta a la nevera por 4 a 6 horas para que se endurezca.
Nosotros normalmente preparamos este cheesecake de un día para el otro.
PREPARACIÓN DE LA CUBIERTA:

En un recipiente, remoja las láminas de gelatina en agua fría hasta que esponjen y ablanden.
En una olla calienta la pulpa de parchita. Esta vez no vas a colar las semillas. Agrega el azúcar, y cuando ésta esté disuelta, apartas de la hornilla y añades la gelatina, remueves bien y esperas a que se disuelva completamente. Recuerda que la gelatina no debe hervir. Reserva y espera a que se enfríe un poco antes de colocarla sobre el cheesecake. Cuando esté temperada y aún líquida, agrégala, nivela la superficie y distribuye las semillas para que queden bien repartidas.

Deja reposar en la nevera por una hora o hasta que se endurezca.

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