martes, 17 de enero de 2017



DIFICULTAD: Fácil
TIEMPO: 20 minutos
PORCIONES: Para 6 personas
CALORIAS: 254kcal por 100g.



Ingredientes para Mousse de chocolate

·     170 gr. chocolate 70% cacao
·     55 gr. mantequilla
·     3 huevos
·     75 gr. azúcar
·     Una pizca de sal


La receta de postre de hoy es uno de los clásicos, ya no sólo dentro de la repostería francesa, de donde proviene, sino de cualquier repertorio gastronómico.

Desde esa primera receta escrita en 1755, por el cocinero francés Menón, hasta nuestros días, ya ha llovido. Aunque hoy en día solemos encontrarnos con el mismo nombre, preparaciones distintas, la mousse de chocolate clásica, cuenta con ingredientes básicos y sencillos presentes en cualquier cocina. Huevos, chocolate, mantequilla y azúcar, forman combinándolos, un postre perfecto para los muy chocolateros. Os aseguro que el éxito está garantizado, tanto como en la mousse de chocolate a la naranja.

Para preparar una mousse, en realidad, la gelatina no es necesaria. Serán las claras a punto de nieve, convertidas en merengue gracias al azúcar, las que darán a la mousse su característica textura aireada y espumosa. El resultado de esta receta es un postre de chocolate con sabor a chocolate, una espuma ligera y sabrosa, que hará las delicias de los más golosos de la casa.


Preparación de la mousse de chocolate

1. Derretimos a baño maría el chocolate con la mantequilla. Debemos mantener la temperatura media y remover constantemente.
2. Cuando vemos que el chocolate está casi derretido y apagamos el fuego. Seguimos removiendo hasta que se haya derretido totalmente el chocolate. El calor residual será suficiente para que nos quede una crema de chocolate lisa y brillante.
3. Reservamos hasta que el chocolate se haya templado.
4. Cuando la crema esté tibia, añadimos las yemas, una a una, batiendo para integrarlas en el chocolate. Es fundamental que el chocolate no esté muy caliente, ya que se cuajaría la yema y no queremos eso. Reservamos.
5. Separamos las claras de las yemas de los huevos. Reservamos las yemas y montamos las claras a punto de nieve, con una puntita de sal.
6. Comenzamos a añadir el azúcar a las claras montadas. Lo haremos en varias tandas, batiendo bien hasta conseguir un merengue brillante y sin restos de los granos de azúcar.
7. En un bol ponemos el chocolate derretido con la mantequilla. Añadimos, poco a poco, el merengue, mezclándolo con movimientos envolventes, para mantener el aire del merengue, que es el que dará la textura a la mousse.
8. Cuando tengamos la mezcla homogénea, servimos la mousse en recipientes individuales.
Se trata de un postre clásico que encantará a los amantes de chocolate. Su textura aireada y su sabor serán un éxito seguro.


Consejos para una mousse de chocolate de rechupete

Conservamos la mousse de chocolate en el frigo hasta el momento de servirse, no menos de 2 horas. Es importante que la consumamos el mismo día o, como mucho, de un día para otro si el clima es frío. Al llevar huevo crudo, debemos extremar las precauciones.
Esta receta nos permite una pequeña variación. Podemos sustituir la mantequilla por crema, así tendremos un sabor a chocolate algo menos intenso, pero un resultado igual de sabroso.
Es importante tener en cuenta que es un postre que debe consumirse el mismo día de su preparación. Al incluir huevo en su elaboración, e ir este prácticamente crudo, debemos guardar especial cuidado a la hora de su conservación hasta el momento de su consumo, siempre en frío.

Recuerda que puedes hacer variaciones de mousses de chocolate con glaseado brillante,  mousse de chocolate y avellanas, mousse de chocolate a la naranja, y una mousse de chocolate blanco con pistachos. Anímate a preparar esta receta.


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lunes, 16 de enero de 2017



DIFICULTAD: Fácil
TIEMPO: 50 minutos
PORCIONES: Para 6 personas



Ingredientes para Cómo hacer crema pastelera

  • 500 ml. de leche entera
  • 4 yemas (de huevos XL)
  • 125 gr. de azúcar blanco
  • 50 gr.de fécula de maíz, Maicena
  • 1 vaina de vainilla O
  • La piel de un limón
  • Mantequilla (opcional)


La crema pastelera es una de las cremas más empleadas en las recetas de postres del blog. Es un elemento muy utilizado en la repostería a nivel general, necesaria para darle el toque especial a multitud de postres, como tartas, milhojas de hojaldre, un brazo de gitano, Los famosos canelones, los profiteroles italianos, etc. Aunque se trata de una crema que se elabora con ingredientes muy básicos, tiene su aquel y es necesario dedicarle atención para prepararla en condiciones óptimas.



Preparación de la leche aromatizada para la crema pastelera

1. Comenzamos por la vaina de vainilla. Le damos un corte a lo largo, la abrimos y retiramos con un cuchillo las semillas del interior.

2. Lavamos el limón y pelamos la piel finamente, sin que lleve parte blanca. En función de gustos, podéis usar mayor o menor cantidad de piel, ya que el sabor del limón a muchos os puede resultar cargante.

3. De la leche, separamos 150 ml. en una taza. Incluso si quieres que quede un poco más sabrosa. Le puedes añadir un toque de crema de leche, con un chorrito es suficiente. El resto lo ponemos a calentar en una olla, a fuego medio. Cuando esté a punto de hervir, pero que no llegue a hacerlo, retiramos del fuego. Añadimos la vainilla, la piel del limón y dejamos infusionar unos 30 minutos, con la olla tapada.

Mientras infusiona la leche vamos a mezclar el almidón o fécula de maíz. La disolvemos en la taza de leche, removiendo bien, para que no queden grumos. Reservamos.

Preparación de la crema pastelera

1. En una cacerola pequeña, añadimos las yemas de los huevos y poco a poco echamos el azúcar. Removiendo sin parar con un batidor para que no se pegue. A continuación vertemos la leche con  la fécula de maíz (Maicena). Seguimos removiendo, para que se haga una mezcla bien homogénea y sin grumos.

2. Pasado el tiempo de infusionado. Añadimos a la cacerola la leche, colándola y de paso separando la vainilla y la piel del limón. Vamos echando poco a poco y mezclando al mismo tiempo.

3. Ponemos a fuego medio-bajo (4 en escala de 1 a 10) y comenzamos a remover sin parar, poco a poco y sin prisas. Al principio cuesta un poco pero luego iremos comprobando cómo va cogiendo textura la crema y va espesando.

4. Seguimos removiendo y de repente, cuando coja la temperatura ideal. Notaras como espesa y adquiere esa textura tan suave y reconocible cualquier crema pastelera.

5. Retiramos del fuego y pasamos la crema a un bol o jarra de cristal, así no cogerá ningún sabor del recipiente. Dejamos atemperar y luego reservamos tapada con un film transparente, en  la nevera, hasta el momento de su uso.

Nos aguantará un par de días en la nevera, pero lo normal es preparar la crema pastelera para usarla el mismo día, para la elaboración de un postre.




Consejos y recomendaciones para una crema pastelera perfecta

Al calentar la leche, intentaremos que no llegue a hervir. El calor que alcancemos es suficiente para infusionar correctamente la vainilla y la cáscara de limón. Lo haremos fuera del fuego y sin prisas.

Cuando cortes el limón, procura que la cáscara no lleve parte blanca, ya que aporta amargor. Si no dispones de vainilla natural, puedes usar un sobre de azúcar avainillado o también esencia de vainilla. Lo recomendable, la vaina de vainilla.

Como paso opcional puedes añadir al final de la receta, unos trozos de mantequilla a temperatura ambiente o en punto pomada. Mezcla bien y con la temperatura de la crema se disolverá la mantequilla. Así vamos a aportar una cremosidad extra a nuestra crema pastelera.

Para la crema, usaremos la fécula de maíz Maicena, que espesará con mayor rapidez. En el caso de que resultasen grumos al prepararla, pasamos la mezcla por un colador.

Para cocinar y espesar la crema, lo haremos con el fuego bajo, sin prisas. Será más trabajoso estar dando vueltas un buen rato, pero el resultado final es mucho mejor, en textura y sabor.

No olvides de que al usar fécula de maíz, esta receta es libre de gluten, y por lo tanto apta para celíacos.




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domingo, 15 de enero de 2017



Tabla para la conversión de medidas

Con estas tablas para la conversión de medidas te será más fácil calcular las cantidades de ingredientes para tus recetas. Has de tener en cuenta que algunas cifras han sido redondeadas por comodidad, aunque se ajustan mucho a las cifras reales, apenas hay diferencia.
Hemos elegido las medidas más comunes y las que más usamos en las recetas para ayudarte en la cocina.


Nota: las medidas en volumen de ciertos ingredientes como las harinas pueden variar si la harina está o no tamizada (ocupará más o menos volumen y por lo tanto la misma medida pesará más o menos).










Aquí también tienen otras tabla de porciones y las cantidades recomendadas







viernes, 13 de enero de 2017


DIFICULTAD: Media
TIEMPO: 45 minutos
RACIONES: Para 10 personas


Cómo preparar croquetas de pollo. Si hay algo que a todos nos gusta son las croquetas, y cada persona tiene sus preferidas, ya sean las de su madre, las de su abuela, las del bar del barrio, etc.

Un plato que aprovecha esta preciada ave que tanto nos gusta y es que las recetas de pollo son la más buscada en google. Las croquetas es el aperitivo que somos capaces de tomar las veces que sean, con tal de volver a probar nuestras croquetas preferidas. Es una receta que va muy bien para el aprovechamiento de restos de otros platos, y hoy toca el turno de un poco de pollo sobrante.



Si tienes niños en casa es también una tarea para irles inculcando el amor por la cocina. Organizando el trabajo en cadena, disfrutarán muchísimo amasando y rebozando.  Además las croquetas son una de las comidas preferidas de los niños.


Ingredientes para Croquetas de pollo

Para hacer la bechamel:
75 gr. de harina
400 ml. de leche entera
20 ml. de aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas de mantequilla
1 pizca de nuez moscada
Sal y pimienta negra, al gusto
1 cebolleta
250 gr. de pollo (cocido, frito, asado)
Para el rebozado: 100 gr. de pan rallado, 3 huevos.
Fritura: Aceite de oliva virgen extra



Preparación de la base de las croquetas

1.   Para el relleno he aprovechado un par de pechugas de pollo sobrantes, que había preparado a la plancha. Las cortamos en dados pequeños, a vuestro gusto. Pero que no sean demasiado grandes.

2.   Picamos la cebolleta en brunoise fina, y la sofreímos 5 minutos (a fuego medio) en una sartén,  con un poco de aceite de oliva virgen extra. Añadimos el pollo picado, mezclamos y salpimentamos al gusto. Cocinamos  un par de minutos todo junto. Retiramos y reservamos.

3.   Ahora vamos con la bechamel, una de las claves de unas croquetas bien sabrosas.

4.   Hecha la bechamel, en frío, añadimos el relleno reservado y mezclamos bien. Removemos en círculos, para que quede una mezcla homogénea y sin grumos.

5.   Engrasamos una fuente con mantequilla y espolvoreamos la base con harina. Echamos la masa de las croquetas, la extendemos y tapamos con un film transparente. De este modo no se resecará la superficie mientras reposa en frío.

Preparación de las croquetas de pollo y presentación final

1.   Para que luego podamos manejar la masa con garantías, ésta necesita estar varias horas en frío, dentro de la nevera. La recomendación es dejarla hecha la noche anterior, para que se enfríe al menos durante 12 horas.

2.   Para el empanizado de las croquetas, puedes darle forma de manera tradicional. Con la ayuda de dos cucharas o también hacerlas esféricas, ayudándonos de las manos.

3.   Con el tiempo que le hemos dado de frío no tendrás problema en moldearlas con facilidad.

4.   Batimos los huevos, y pasamos las croquetas por él. De aquí directamente al pan rallado y reservamos en un plato o fuente.

5.   Un truco que uso para este proceso, es echar el pan rallado en un “bol” pequeño. Así las voy rebozando de dos en dos.

6.   Vas colocando las croquetas separadas y se dejan de nuevo en la nevera al menos una hora.

7.   Las freímos en aceite bien caliente, en tandas de cuatro o cinco cada vez, hasta que estén doradas por todos lados. Reservamos sobre un papel absorbente, y así quitaremos el sobrante de aceite.



Consejos y recomendaciones para unas croquetas de pollo de calidad

Con las cantidades que hemos puesto al principio, saldrán unas 15-20 croquetas, en función del tamaño que le des.

Consigue una masa finísima y suave, que luego nos da trabajo en el rebozado, pero el resultado final es espectacular.

Si duplicas la medida, puedes congelar unas cuantas (siempre sin freír). Así las tendréis disponibles para cualquier día. Bastará con echarlas directamente al aceite caliente para cocinarlas.

No dejes de disfrutar de todos los tipos de croquetas que tenemos como recetas de aperitivos, como un desayuno o incluso como una cena, os aseguro que encontraréis un montón de ideas para hacer mucho más felices a los vuestros.

Aquí te dejo otras ideas de croquetas: croquetas de pescado, croquetas de pulpo y unas croquetas de jamón llenas de sabor.




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Todos los consejos para un bizcocho súper esponjoso

Cómo preparar un bizcocho de chocolate muy esponjoso. Cuando hablamos de recetas de bizcochos podemos encontrarnos muchos tipos, pero si nos centramos en sus texturas tenemos unos u otros. Claramente los diferenciaría entre los más compactos, tipo pound cake, pasando por los bundt cake, tan de moda actualmente, hasta llegar a los bizcochos más esponjosos. Es de estos últimos de los que hoy hablaremos, de cómo conseguir un bizcocho esponjoso de verdad y, en concreto, nuestro preferido, de un perfecto bizcocho de chocolate esponjoso.



DIFICULTAD: Fácil
TIEMPO: 60 minutos
PORCIONES: Para 10 personas



Ingredientes

200 gr. harina de trigo
200 gr. azúcar
50 gr. cacao sin azúcar
125 gr. yogur natural
3 huevos M
100 gr. aceite de girasol
½ cdita. levadura en polvo
½ cdita. bicarbonato
Una pizca de sal

Preparación de un bizcocho de chocolate

1. Separamos las claras de las yemas de los huevos y en un bol agregamos las yemas y el azúcar y batimos.

2. Añadimos el yogur natural y el aceite y seguimos batiendo hasta que se incorporen todos los ingredientes.

3. Batimos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y las agregamos a la mezcla anterior. Con movimientos envolventes, sin batir, integramos hasta que tengamos una crema homogénea, intentando que se mantengan las burbujas de aire que aportarán las claras montadas.

4. En otro bol combinamos los ingredientes secos, la harina, el cacao, la levadura y el bicarbonato. Tamizamos estos ingredientes sobre la crema que tenemos reservada y, con cuidado, los integramos.

5. Engrasamos un molde con mantequilla y lo forramos con papel de horno. Vertemos la mezcla y, con el horno previamente caliente a 180º C, horneamos durante unos 30-35 minutos. Comprobaremos que el bizcocho esté listo pinchándolo con la punta de un cuchillo y comprobando que este salga limpio.

Con ingredientes sencillo y siguiendo unas pautas fáciles tendremos un bizcocho de chocolate súper esponjoso perfecto para las meriendas o para una ocasion especial.



No dejes de disfrutar de todos los diferentes recetas de postres con chocolate que hay en el blog, desde el bizcocho de chocolate que más triunfa en el blog, a un brownie de chocolate o una tarta de chocolate y naranja son un ejemplo, les aseguro que encontraran un montón de ideas para hacer mucho más felices a los suyos. Puedes ver todas las fotos del paso a paso de este bizcocho de chocolate súper esponjoso en este álbum.


Consejos y trucos para un bizcocho esponjoso

Para conseguir un bizcocho esponjoso son importantes algunos ingredientes y también la forma en la que los tratamos.

Todos los ingredientes deberían estar a temperatura ambiente, principalmente en lo que se refiere a los huevos y la mantequilla.

La mantequilla debemos trabajarla con textura de pomada de forma natural, es decir, nada de calentarla en el microondas. Debemos dejarla con suficiente antelación fuera del frigo hasta que adquiera cremosidad.

Podemos sustituir la mantequilla por aceite, lo cual hará menos pesado el bizcocho y le dará mayor esponjosidad. En este caso recomiendo que se utilice aceite de girasol ya que aporta menos sabor que el que le daría el de oliva, pero eso ya iría para gustos.

Emplear bicarbonato combinado con la levadura cuando incluimos entre los ingredientes de la preparación de un bizcocho, algún tipo de lácteo.

En el caso de un bizcocho de chocolate, el uso de cacao en polvo es más recomendable que el empleo de chocolate derretido. Lo añadiríamos siempre mezclado con la harina que debemos de tamizar al integrarla.


A la hora del proceso es importante tener en cuenta una serie de puntos:

Separar las claras de las yemas y batir las claras a punto de nieve, dará a nuestro bizcocho mucha más esponjosidad que si añadimos los huevos enteros.

Debemos comenzar batiendo las yemas con el azúcar hasta que tengamos una crema blanquecina que habrá doblado su volumen.

Si nos encontramos una receta que trabaja con mantequilla y empieza mezclándola con el azúcar, haremos el mismo proceso que en el caso de las yemas y el azúcar, batiremos la mezcla hasta que tengamos una crema banca y de mucho más volumen.



En lo referente al horneado, no debemos pasarnos, por regla general de los 180º C. Así conseguiremos que se cocine poco a poco asegurándonos de que el interior del bizcocho quede perfecto.

Lo que variará, dependiendo del tipo de bizcocho será el tiempo de horneado.

Con estas sencillas pautas, conseguiremos seguro un bizcocho esponjoso perfecto para desayunos y meriendas.


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